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25 February 2025
La Comisión Europea ha publicado un Eurobarómetro sobre la PAC, en el que se destaca un mayor conocimiento de esta política entre la ciudadanía.
La Política Agraria Común (PAC) es uno de los pilares fundamentales de la Unión Europea, cuya misión principal es garantizar la sostenibilidad (en sus tres dimensiones: económica, social y medioambiental) y la competitividad del sector agrícola, así como la seguridad y soberanía alimentaria de los Estados miembros.
Desde su creación en 1962, la PAC ha evolucionado para adaptarse (o al menos intentarlo) a los retos económicos, sociales y medioambientales de cada periodo histórico. En los últimos años, ha cobrado especial relevancia el desarrollo de políticas orientadas a la mitigación del cambio climático.
En términos generales, la PAC es un marco de apoyo a los productores primarios para garantizar la rentabilidad de sus negocios y, al mismo tiempo, fomentar la conservación de los recursos naturales, el desarrollo rural y la cohesión territorial. No debemos olvidar que la actividad agropecuaria es una de las pocas que genera empleo y riqueza en los espacios rurales.
No obstante, esta política enfrenta varios desafíos, como la implementación de los principios estratégicos del Pacto Verde Europeo, la reducción de la brecha socioeconómica entre regiones y la modernización del sector agrario. Además, debe hacer frente a la aceptación por parte del propio sector agrícola, cuyas protestas en diversas partes de la UE en 2024 evidenciaron el descontento con las políticas impulsadas desde Bruselas.
Ante esta coyuntura, la Comisión Europea ha realizado un Eurobarómetro sobre la PAC, cuyos resultados fueron publicados en enero de 2025 y que analizaremos en el presente artículo.
El auge de la PAC
Uno de los datos más relevantes es el creciente interés del ciudadano europeo en la PAC. Según el Eurobarómetro, el 78 % de los encuestados ha oído hablar de esta política al menos una vez, lo que representa el mayor nivel de conocimiento registrado desde 2007.
Las protestas agrarias de 2024 han tenido un impacto notable, al menos en la sensibilización de la población urbana sobre la importancia de las políticas agrícolas y su repercusión en la seguridad alimentaria.
Asimismo, la inestabilidad geopolítica de los últimos años y la consecuente subida de los precios agroalimentarios han podido influir en estos resultados. Es probable que la ciudadanía haya investigado más sobre las políticas que regulan la producción de alimentos en Europa, confirmando que la PAC es un tema de gran trascendencia.
Este aumento del conocimiento es especialmente notable en países como Lituania, Finlandia, Suecia y Dinamarca.
Otro dato de interés es que el 77 % de los encuestados cree que la UE cumple su función de garantizar el suministro de alimentos a través de la PAC, mientras que el 71 % opina que la UE provee alimentos seguros, sanos y sostenibles de alta calidad.
Otras cuestiones que ven de importancia las personas es que la PAC asegura una forma sostenible de producir alimentos, protege el medioambiente y lucha contra el cambio climático y asegura un nivel de vida justo a los agricultores, entre otros.
Un beneficio común
Casi el 70 % de los encuestados considera que la PAC beneficia a toda la sociedad y no solo a los agricultores. Este dato es lógico si se tiene en cuenta que la PAC contribuye a la seguridad agroalimentaria (vital para cualquier ciudadano) y que también promueve el desarrollo rural.
Sin embargo, entre los países con menor aceptación de esta afirmación destacan aquellos que protagonizaron las mayores protestas agrarias de 2024, como Francia y España.
Además, en países como Francia y España existe la percepción de que el nivel de apoyo financiero a los agricultores es insuficiente para cubrir sus necesidades actuales. No obstante, los países donde esta preocupación es más acentuada son Malta, Grecia y Letonia.
La (in) seguridad agroalimentaria
La percepción sobre la seguridad agroalimentaria varía entre los europeos y los españoles, mostrando una tendencia divergente. Mientras que la mayoría de los europeos considera que la seguridad agroalimentaria ha disminuido en los últimos diez años, los españoles creen que ha mejorado.
La principal causa señalada por los encuestados para la expansión de la inseguridad agroalimentaria es el impacto de los fenómenos meteorológicos extremos derivados del cambio climático, así como la escasez y degradación de los suelos agrícolas.
Además, una amplia mayoría de los encuestados opina que los agricultores deberán modificar sus métodos de trabajo para adaptarse a los efectos del cambio climático. Por otro lado, también se reconoce el papel de la agricultura como una herramienta clave en la lucha contra el cambio climático.
Finalmente, el estudio refleja una mayor conciencia ambiental entre los consumidores europeos, ya que la mayoría de ellos está dispuesta a pagar hasta un 10 % más por productos agrícolas obtenidos mediante técnicas de bajas emisiones.
El (des)concierto rural
A pesar del mayor conocimiento sobre la PAC, la percepción de la importancia de la agricultura y zonas rurales en la UE ha disminuido levemente respecto a 2022.
En concreto, en la encuesta de 2024, el 92 % de los encuestados considera que la agricultura y las zonas rurales son importantes para el futuro de la UE, frente al 95 % en 2022, lo que supone una caída de tres puntos porcentuales.
Esto lleva a preguntarme:
- ¿Acaso no saben que estos territorios producen la mayor parte de los alimentos que consumimos?
- ¿No ven que contribuyen al equilibrio territorial de los Estados miembros?
- ¿No perciben los problemas asociados a la despoblación rural y la creciente preocupación política (y social) al respecto?
- ¿Desconocen el papel de las zonas rurales en el equilibrio ecológico?
Son cuestiones clave, pero parece que muchas personas aún no son plenamente conscientes del papel estratégico del sector agroalimentario y de las zonas rurales.
Si bien una caída del 3 % en dos años no representa un problema grave, lo preocupante sería que esta tendencia se consolidara durante los próximos años y el interés por la revitalización del mundo rural disminuya.
En España, esta percepción es más positiva que la media europea: el 96 % de los encuestados considera que la agricultura y las zonas rurales son esenciales para el futuro del país.
Además, según los encuestados, la principal función de los agricultores es garantizar el suministro de alimentos de calidad, seguros, sanos y sostenibles. En España, el segundo papel más destacado del sector agrícola es generar crecimiento y empleo en las zonas rurales.
Esto nos lleva a una última pregunta: ¿por qué los españoles sí percibimos el mundo rural como vital para el futuro del país, mientras que en otros países europeos esta visión parece estar disminuyendo?
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